"El doctor Alejo murió asesinado. Indudablemente murió estrangulado.
Nadie había entrado en la casa, indudablemente nadie, y aunque el doctor dormía con el balcón abierto, por higiene, era tan alto su piso que no era de suponer que por allí hubiese entrado el asesino.
La policía no encontraba la pista de aquel crimen, y ya iba a abandonar el asunto, cuando la esposa y la criada del muerto acudieron despavoridas a la Jefatura. "
No me vale que me digáis que no entendéis lo que hay que hacer. Rubén, estás a tiempo para preguntarme; José Antonio, te digo lo mismo; luego no me vengáis con excusas...
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